En esta página
Cómo se juega
Mecha te lo cuenta
Las sillas musicales me ponen de los nervios, de pura emoción. Tú llevas la música y miras que nadie corra demasiado: en este juego el peligro no está en perder, sino en tropezar. Despeja bien el sitio antes de empezar.
- Coloca las sillas.Pon las sillas en fila, respaldo con respaldo, con el asiento hacia fuera, o en círculo mirando hacia fuera. Pon una silla menos que niños. Deja alrededor un pasillo ancho, sin mesas ni esquinas cerca, para que puedan dar vueltas sin chocar.
- Que den vueltas con la música.Los niños se colocan alrededor de las sillas, de pie. Pon una canción: mientras suena, caminan o bailan alrededor, siempre en el mismo sentido y sin tocar las sillas. Mejor caminar rápido que correr.
- Para la música.Cuando la paras, cada uno se sienta en la silla que tenga más cerca. Quien se queda de pie no se va: en la versión de cumple pasa a ser tu ayudante con la música, o se sienta en las rodillas de un compañero si jugáis en cooperativo.
- Quita una silla y sigue.Después de cada ronda, retira una silla y vuelve a poner la música. En la versión clásica gana quien se sienta en la última silla. En la cooperativa, gana el grupo si consiguen sentarse todos, cada vez con menos sillas, apretándose y ayudándose.
Te hacemos el plan de juegos de la fiesta con las sillas musicales dentro: el horario, dos de reserva y las fichas para imprimir.
Variantes por edad y sitio
Con los más pequeños
Con los de cuatro y cinco años, juega solo en cooperativo: que no se quite ningún niño, solo sillas, y que se ayuden a sentarse juntos. Usa canciones que conozcan y para la música con calma, sin sorpresas bruscas. Si alguien se agobia con la carrera, que juegue de la mano de un adulto.
Con los mayores
A partir de los siete, la versión clásica funciona bien si quien se queda sin silla tiene algo que hacer: llevar la música, decidir el siguiente baile («ahora como robots», «ahora a la pata coja») o ser el árbitro de las sillas compartidas. Así la eliminación se convierte en un cambio de papel.
En un piso pequeño
Las sillas musicales necesitan más sitio del que parece: sin él, mejor otro juego. Si aun así quieres jugar, aparta la mesa, retira las alfombras que resbalen, haz una sola fila corta de sillas y que caminen despacio en lugar de correr. Con seis u ocho niños cabe en un salón grande; con más, mejor en el jardín o la terraza.
En el parque o el jardín
Fuera hay sitio de sobra, pero el suelo puede estar irregular: elige una zona lisa, sin raíces ni piedras. Si no hay sillas, sirven cojines, mantas dobladas o aros en el suelo: la música manda igual y se cae menos.
Con muchos niños
Con más de doce, haz dos grupos de sillas con un adulto en cada uno, o juega en cooperativo con equipos: cada equipo tiene sus sillas y tiene que sentarse entero en cada ronda.
Consejos para que salga bien
- Revisa las sillas. Que sean estables y del mismo tipo: una silla plegable que se cierra o una de ruedas son las que provocan los golpes.
- Caminar, no correr. Pide que caminen rápido o que bailen alrededor, no que corran: el juego es igual de divertido y nadie se cae al frenar.
- Para la música de espaldas. Así no favoreces a nadie y la sorpresa es de verdad. Varía el momento: unas veces muy pronto, otras al final de la canción.
- Una silla, una persona. En la versión clásica, si dos se sientan a la vez, decide un adulto: lo más justo es repetir la ronda.
- Termina antes de que sobre gente. Si en la versión clásica quedan muchos fuera, cambia a la cooperativa a mitad de partida.
- Cambia el baile en cada ronda. «Ahora como dinosaurios», «ahora de puntillas», «ahora hacia atrás»: con una consigna nueva cada vez, nadie piensa solo en la silla y el juego dura más sin cansar. Las consignas lentas, además, frenan a los que corren demasiado.
- Ten un plan para el final. Cuando quede una sola silla, que el último baile lo elija el cumpleañero y que la partida acabe con todos sentados en el suelo, alrededor de esa silla, para la foto.
Que nadie se quede fuera La versión cooperativa es la mejor para un cumple: se quitan sillas, pero no niños. Cada ronda hay menos sitio y tienen que apretarse, sentarse en las rodillas de otro o compartir una silla entre dos. Gana el grupo si nadie se queda de pie.
Preguntas frecuentes
¿Cuántas sillas hacen falta?
Una menos que niños al empezar: con diez niños, nueve sillas. En la versión cooperativa puedes quitar dos sillas por ronda para que el reto suba más rápido.
¿Cómo se juega a las sillas musicales sin eliminar?
En la versión cooperativa se quitan sillas, pero no niños: todos tienen que encontrar sitio, compartiendo silla o sentándose en las rodillas de un compañero. Gana el grupo si nadie se queda de pie.
¿Se puede jugar en un piso?
Solo si hay un salón amplio y despejado: hace falta un pasillo libre alrededor de las sillas. Con poco sitio, mejor una fila corta, pocos niños y caminando despacio, o elegir otro juego que se haga sentado.
¿Qué música poner?
Canciones con ritmo y que les gusten, para que bailen mientras dan vueltas. Una lista del móvil sirve; lo importante es que quien la para no mire, para que nadie sepa cuándo se acaba.
¿A partir de qué edad se puede jugar?
Va bien de 4 a 10 años. Con los más pequeños, en cooperativo y sin correr; con los mayores, la versión clásica con un papel para quien se queda sin silla.




