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Cómo se juega
Mecha te lo cuenta
Aquí yo me encargo de la música: le doy al botón cuando nadie lo espera. Tú solo tienes que estar atento a quién tiene la patata en el momento justo. Y no mires el corro mientras paras la canción, que se nota.
- Haz el corro y elige la patata.Sentad a todos en círculo, en el suelo, bastante juntos para que la patata pase de mano en mano sin lanzarla. La patata puede ser un peluche, una pelota blanda o un calcetín hecho una bola: algo que no haga daño si se cae.
- Que suene la música.Pon una canción y da la patata a cualquiera. Mientras suena, se la van pasando al de al lado, siempre en el mismo sentido, como si quemara. No vale lanzarla ni saltarse a nadie.
- Para la música sin avisar.Quien quiera llevar la música se pone de espaldas al corro y la para cuando le apetezca, sin mirar. Quien tiene la patata en ese momento es «quien se ha quemado» y hace una prueba sencilla: cantar dos frases, imitar a un animal, decir su comida favorita.
- Cómo termina.Después de la prueba, vuelve la música y sigue el juego. Cuando todos se hayan quemado al menos una vez, o cuando notes que la atención baja, haz una última ronda con la canción favorita del cumpleañero y cerrad con un aplauso.
Te hacemos el plan de juegos de la fiesta con la patata caliente dentro: el horario, dos de reserva y las fichas para imprimir.
Variantes por edad y sitio
Con los más pequeños
Con los de tres y cuatro años, que la patata vaya despacio: un peluche grande, fácil de coger, y una canción infantil que conozcan. Las pruebas, muy cortas y en grupo («¡todos hacemos de gato!»), para que a nadie le dé vergüenza quedarse solo delante de los demás. Y si alguien no quiere soltar el peluche, no pasa nada: se para la música y se ríe todo el mundo.
Con los mayores
A partir de los siete, añade una segunda patata que vaya en sentido contrario: cuando se cruzan, el caos está asegurado. Las pruebas pueden ser preguntas («dime tres cosas rojas», «di un animal con la erre») o pequeños retos con tiempo. También les gusta llevar la música ellos: turnos de quien se ha quemado.
En un piso pequeño
Es el juego perfecto para el salón: se juega sentado, sin moverse y en poco espacio. Si no cabéis en el suelo, el corro puede ser alrededor de la mesa, pasando la patata por debajo o por encima. Solo cuida que el objeto sea blando, para que no haga daño si se escapa.
En el parque o el jardín
Sentados sobre una manta o en la hierba, igual que en casa. Fuera, la música se oye peor: sube el volumen o pon el móvil en el centro del corro. También funciona de pie, con un cojín grande que hay que pasar con las dos manos y sin dejarlo caer.
Con muchos niños
Con más de quince, haz dos corros con una patata cada uno y la misma música para los dos: quien tiene la patata en cualquiera de los corros hace la prueba. Con tantos, las rondas se alargan, así que limita a dos o tres canciones.
Consejos para que salga bien
- El objeto, blando y grande. Un peluche o un calcetín relleno funcionan mejor que una pelota pequeña, que se cae y rueda debajo de los muebles.
- Canciones cortas y conocidas. Una lista de cinco o seis canciones que les gusten mantiene el ritmo; los silencios largos entre canción y canción rompen el juego.
- Para la música con justicia. No esperes a que la tenga siempre el mismo: si notas que siempre se quema el mismo niño, para un poco antes o un poco después.
- Pruebas que no avergüencen. Nada de cantar solo delante de todos si no quiere: mejor pruebas en grupo o con un compañero.
- Sin eliminar. La versión clásica saca del corro a quien se quema, y los primeros eliminados se aburren. La prueba sustituye a la eliminación.
- Ten las pruebas escritas. Unas cuantas pruebas en papelitos doblados, dentro de un vaso, dan juego y evitan que te quedes en blanco: quien se quema saca una al azar y la lee en voz alta, o se la lee un mayor si todavía no sabe leer.
Que nadie se quede fuera Quien se queda la patata no sale del corro: hace su prueba y, como premio, elige la próxima canción. Así quemarse se convierte en lo más divertido del juego, y nadie se queda mirando desde el sofá.
Preguntas frecuentes
¿Qué se usa como patata?
Cualquier objeto blando que se pueda coger con una mano: un peluche, una pelota de espuma, un calcetín relleno o una bola de papel con cinta. Una patata de verdad no, que pesa, se cae y mancha.
¿Qué música poner?
Canciones alegres y conocidas por los niños, mejor cortas. Sirve cualquier lista del móvil; lo importante es que quien la para no mire el corro, para que no sepa quién tiene la patata.
¿Qué pruebas se pueden hacer?
Imitar a un animal, decir tres colores, cantar el principio de una canción, hacer una mueca, contar un chiste o adivinar algo que diga el resto. Con los pequeños, mejor pruebas en grupo que solos.
¿A partir de qué edad se puede jugar?
Va bien de 3 a 10 años. Con los más pequeños, despacio y con un peluche grande; con los mayores, con dos patatas y pruebas de preguntas.
¿Cuántos niños hacen falta?
Con 5 o más niños ya tiene gracia. Con menos, la patata vuelve enseguida a las mismas manos; con muchos más, es mejor hacer dos corros.




