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Cómo se juega

  1. Cómo se gana y cómo termina.Se repiten las noches y los días. Si el pueblo descubre a todos los lobos, gana el pueblo. Si quedan tantos lobos como aldeanos, ganan los lobos. Al acabar, cambia los lobos y que narre otro, si alguien se anima: el que ha estado a tu lado ya sabe cómo se hace.

Variantes por edad y sitio

El juego es el mismo para todos, pero cambia mucho según quién juega y dónde. Elige la que mejor encaje con tu fiesta.

Con los que se estrenan

Pon un solo lobo y quédate tú como narrador toda la partida. Acorta el día: en lugar de un debate largo, cada uno dice en voz alta a quién señala y se cuenta. Así no se enfada nadie por perder una discusión, y las rondas son rápidas. Si alguno no quiere cerrar los ojos del todo, que se tape la cara con las manos: vale igual.

Con los que ya lo conocen

Añade personajes. La vidente, cada noche, abre los ojos después de los lobos y te señala a alguien; tú le dices en silencio, con el pulgar, si es lobo o no. El médico elige a quién protege esa noche; si los lobos van a por él, no se lo llevan. Con doce jugadores o más, pon dos lobos. Cuando ya dominan el juego, les encanta defenderse y acusar: dales un minuto y medio de día en lugar de uno.

En un piso pequeño

No hace falta moverse: el corro puede ser en el sofá y en el suelo del salón, todos sentados. En lugar de apagar la luz, baja la persiana a medias. Si el salón es muy pequeño, los que salen de la partida se sientan en una fila de cojines detrás de ti, que también es parte del juego.

En el parque o el jardín

Extiende una manta a la sombra y jugad sentados sobre ella. De día cuesta cerrar los ojos de verdad, así que pide que se los tapen con las manos o que se pongan de espaldas al corro mientras «duermen». Buscad un sitio sin ruido de columpios cerca: el narrador tiene que oírse sin gritar.

Con muchos niños

A partir de catorce jugadores, es mejor hacer dos corros con un narrador en cada uno, o una sola partida con tres lobos y una vidente. Con tantos, las rondas se alargan: limita el día a un minuto exacto con el temporizador del móvil.

Consejos para que salga bien

  • Explícalo jugando. No cuentes todas las reglas antes de empezar: haz una primera noche de prueba en la que no se lleva a nadie, para que vean cómo funciona.
  • Elige bien al primer lobo. Que no sea el más pequeño ni el que más se ríe: el primer lobo marca la partida, y si se le escapa la risa a la primera, se acaba la gracia.
  • Cuida el tono. Es un juego de misterio, no de miedo. Los lobos «se llevan» a alguien; nadie muere ni sangra. Con los más sensibles, los lobos pueden ser zorros que roban gallinas.
  • Haz partidas cortas. Mejor varias partidas cortas que una muy larga: así quien sale pronto vuelve a jugar enseguida.
  • Cuidado con las trampas. Si alguien abre los ojos de noche, no lo regañes delante de todos: cambia los lobos y empieza otra partida.

Que nadie se quede fuera Quien sale del corro no se queda mirando: pasa a ser tu ayudante. Puede llevar la cuenta de las votaciones, decir «el pueblo duerme» contigo o ser un fantasma que, al final, revela quién era cada uno. Así nadie pasa media fiesta aburrido en una esquina.

Preguntas frecuentes

¿Cuántos lobos hay que poner?

Uno por cada seis o siete jugadores. Con siete u ocho, un lobo; de doce a catorce, dos; con más, tres. Si los lobos ganan siempre, quita uno en la siguiente partida; si pierden enseguida, añade una vidente al pueblo para equilibrar.

¿A partir de qué edad se puede jugar?

Funciona mejor de 9 a 12 años: antes cuesta guardar el secreto, mantener los ojos cerrados y votar sin enfadarse. Con los más pequeños de ese tramo, usa la variante de un solo lobo y un día corto.

¿Cuántos jugadores hacen falta?

Hacen falta 7 o más jugadores, más quien narra. Con menos, el lobo se descubre en la primera ronda y no hay misterio. Con muchos más, conviene hacer dos corros.

¿Qué hace el narrador?

Dirige la partida: dice cuándo se duerme y cuándo se despierta el pueblo, ve a quién señalan los lobos, cuenta qué ha pasado por la noche y cuida de que el día no se convierta en una pelea. No juega ni vota. Lo ideal es que sea un adulto en la primera partida y que después se turnen los niños.

¿Se puede jugar sin cartas?

Sí: los lobos se eligen con un toque en el hombro mientras todos tienen los ojos cerrados. Las cartas solo ayudan si añades personajes, como la vidente o el médico; también sirven unos papelitos doblados con una marca.

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